En las Américas, unas 350.000 personas enfermaron de tuberculosis en 2024 y cerca de 77.000 no fueron diagnosticadas, lo que evidencia la necesidad de acercar el diagnóstico y el tratamiento a las comunidades.
Washington, D.C., 24 de marzo de 2026 (OPS)– Cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una oportunidad para visibilizar una enfermedad prevenible y tratable que aún representa un importante desafío de salud pública en la región de las Américas.
En este contexto, el doctor Pedro Avedillo, asesor regional para la prevención, control y eliminación de la tuberculosis de la OPS, comparte la situación actual de la enfermedad, los avances recientes y el papel de la atención primaria de acercar el diagnóstico y el tratamiento a las personas, reducir brechas y avanzar hacia la eliminación de la enfermedad.
¿Cuál es la situación actual de la tuberculosis en las Américas?
En la región de las Américas se estima que unas 350.000 personas enfermaron de tuberculosis y alrededor de 30.000 fallecieron por esta causa en 2024. De estas muertes, cerca del 29% se atribuyeron a la coinfección entre tuberculosis y VIH.
Todavía existe una brecha importante en el diagnóstico: se estima que unas 77.000 personas con tuberculosis (alrededor de 1 de cada 4) no fueron diagnosticadas en 2024, lo que significa que muchas siguen sin recibir tratamiento y pueden continuar transmitiendo la enfermedad.
A pesar de que la tuberculosis es prevenible y tratable, ¿por qué sigue siendo un problema de salud pública?
En los últimos años hemos visto cierta estabilización en la incidencia y en las muertes por tuberculosis, y también un aumento en el número de diagnósticos y personas en tratamiento. Esto refleja el esfuerzo de los países por mejorar la respuesta, por ejemplo, mediante la expansión de pruebas moleculares rápidas para el diagnóstico y la introducción de esquemas terapéuticos más cortos para el tratamiento y la prevención.
Sin embargo, la tuberculosis sigue estando estrechamente vinculada a la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y las dificultades para acceder a servicios de salud. Muchas personas con síntomas no son diagnosticadas a tiempo o interrumpen el tratamiento, lo que permite que la transmisión continúe en la comunidad.
También influyen factores como la coinfección con VIH, la tuberculosis resistente a medicamentos y las interrupciones en los servicios de salud, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19.
Uno de los mayores desafíos es la detección oportuna. ¿Por qué es tan importante diagnosticar la tuberculosis a tiempo?
Diagnosticar la tuberculosis a tiempo reduce la transmisión de la bacteria a otras personas y permite iniciar el tratamiento antes de que la enfermedad cause complicaciones más graves. Cuando el diagnóstico se retrasa, la infección puede progresar y diseminarse a otros órganos del cuerpo, además de aumentar el riesgo de secuelas a largo plazo. La detección temprana sigue siendo una de las estrategias más efectivas para avanzar hacia la eliminación de la enfermedad.
¿Qué avances recientes existen en la prevención y el tratamiento de la tuberculosis?
En los últimos años se han desarrollado varias innovaciones importantes. Una de ellas es el uso de radiología digital con lectura asistida por inteligencia artificial, que permite realizar tamizajes más oportunos y acercar el diagnóstico a las personas que más lo necesitan. También se han expandido las pruebas moleculares rápidas, que tienen alta sensibilidad y pueden utilizarse cerca del punto de atención, lo que reduce significativamente el tiempo para confirmar el diagnóstico.
En el ámbito del tratamiento, hoy contamos con esquemas terapéuticos totalmente orales y más cortos, tanto para tratar la enfermedad como para prevenirla en personas en riesgo. Estas opciones facilitan la adherencia al tratamiento y mejoran los resultados para los pacientes.
¿Qué papel juega la atención primaria de salud en la detección, prevención y tratamiento de la tuberculosis?
La atención primaria de salud permite llevar los servicios de salud más cerca de las personas para detectar la enfermedad de manera temprana, confirmar el diagnóstico, iniciar el tratamiento oportunamente y acompañar a las personas con tuberculosis durante todo el proceso terapéutico. Además, es esencial en la búsqueda y estudio de contactos, contribuye a reducir el estigma y facilita el trabajo con las comunidades y la articulación con otros sectores, lo que es clave para abordar los determinantes sociales de la enfermedad.
En otras palabras, la atención primaria de salud permite que la respuesta frente a la tuberculosis sea realmente centrada en las personas y accesible para todos.
¿Cómo apoya la OPS a los países de la región en la prevención y la eliminación de la tuberculosis?
La tuberculosis forma parte de la lista de enfermedades priorizadas para su eliminación en el marco de la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades, y la Organización trabaja junto a los Estados Miembros brindando cooperación técnica para fortalecer la respuesta nacional frente a la tuberculosis. Esto incluye apoyar la adopción de recomendaciones basadas en evidencia, la implementación de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas, y el desarrollo de capacidades nacionales para mejorar la vigilancia y la eliminación de la enfermedad.
Además, a través del Fondo Estratégico de la OPS, los países pueden acceder a medicamentos, insumos y tecnologías de calidad a precios asequibles, facilitando el acceso oportuno a las intervenciones de búsqueda activa, al diagnóstico y al tratamiento. Ejemplo de esto, es la inclusión de los equipos portátiles de radiografía digital con inteligencia artificial y las plataformas moleculares para el diagnóstico rápido de TB.
En el Día Mundial de la Tuberculosis, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a los países y a las comunidades de la región?
Una atención primaria de la salud fortalecida, con la respuesta a la tuberculosis plenamente integrada es esencial para alcanzar la eliminación de la tuberculosis. A través de esta estrategia se puede ampliar el acceso a herramientas diagnósticas más sensibles y asegurar que todas las personas, especialmente las más vulnerables, tengan acceso al diagnóstico y tratamiento oportunos y de calidad.
Al mismo tiempo, debemos trabajar con las comunidades para reducir el estigma y la discriminación asociados a la enfermedad. Si colocamos a las personas en el centro de la respuesta y aprovechamos las herramientas disponibles, es posible avanzar de manera sostenida hacia la eliminación de la tuberculosis en la región.



