‘ICE out’ (‘Fuera ICE’), el grito de guerra de los manifestantes en Mineápolis y en el resto de EE.UU. se hace realidad. Tom Homan, el llamado ‘zar de la frontera’ de Donald Trump, ha anunciado que el despliegue reforzado de la … policía de inmigración y aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) y otros cuerpos federales en la principal ciudad de Minnesota se acaba.
La retirada se anuncia después de casi dos meses y medio de presencia reforzada de agentes federales -hasta tres mil efectivos- para la ejecución de redadas masivas acompañadas de episodios que han sacudido al país: acusaciones de detenciones indiscriminadas -incluso de ciudadanos estadounidenses-, resistencia de los vecinos a los operativos de la policía, uso excesivo de fuerza por parte de la policía y, sobre todo, la muerte de dos vecinos por disparos de agentes federales que colocaron a Minneapolis como el gran foco de tensión política y migratoria del país.
En las últimas semanas, la oposición a ICE llegó hasta la cultura popular. En la reciente ceremonia de los Grammy, varios de los artistas llevaban chapas contra la policía migratoria y la gran estrella de la noche, Bad Bunny, dijo «ICE fuera» al recibir el premio más importante, el de ‘mejor álbum’. Una semana después, Bad Bunny protagonizó el show del descanso de la Super Bowl, que fue una reivindicación del orgullo puertorriqueño e hispano.
«Gracias a nuestros esfuerzos aquí, Minnesota ya no es tanto un estado santuario para criminales», defendió Homan en una rueda de prensa, en referencia a los ‘territorios santuarios’, dominados por demócratas, en los que las autoridades locales no cooperan con los federales para la detención, procesamiento y deportación de inmigrantes indocumentados.
«He propuesto al presidente Trump, y él ha estado de acuerdo, que esta operación de despliegue reforzado concluya», anunció.
Homan, fuera hace un mes
Homan fue despachado a Mineápolis a finales del mes pasado, en medio de la conmoción en EE.UU. por la muerte de un vecino, Alex Pretti, por disparos de agentes federales. Dos semanas antes había fallecido otra mujer, Renee Nicole Good, también por disparos de agentes federales. Ambas muertes parecieron innecesarias y producto de un uso excesivo de fuerza por parte de la policía y agitaron los ánimos en Minnesota y en todo el país. Sobre todo, por la narrativa falsa que los altos cargos de la Administración Trump, que retrataron a los vecinos como terroristas o atacantes peligrosos que iban a por los agentes,. Las evidencias en los vídeos grabados por testigos contradecían ese relato.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), las redadas han logrado la detención de cerca de cuatro mil inmigrantes indocumentados
Las tragedias y las explicaciones provocaron protestas, condenas generalizadas de los demócratas y una creciente oleada de críticas por parte de republicanos a la gestión del despliegue federal en Minnesota. Otros episodios, como la detención y traslado a Texas de un niño de cinco años, cuya imagen se hizo viral, contribuyeron a la polémica.
Nada más llegar, el ‘zar de la frontera’ dijo que se abría un nuevo periodo de cooperación con las autoridades locales. Anunció que se llegó a un acuerdo para que las cárceles locales entreguen a los inmigrantes indocumentados peligrosos que busca ICE. Poco después, dijo que empezaría un repliegue con la salida de 700 agentes.
Repliegue completo
Ahora ese repliegue será completo. Homan lo anunció después de que esta semana el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, asegurara que se produciría «en días, no en semanas o meses». También había sido optimista un día antes el alcalde de la ciudad, el también demócrata Jacob Frey. Ambos han sido objeto de críticas furibundas de Trump por su oposición a la presencia reforzada de ICE y la exigencia de su salida.
Se calcula que quedan algo más de dos mil agentes federales en Minnesota y Homan indicó que su repliegue ocurrirá entre esta semana y la que viene. Se espera que se mantengan en la zona las operaciones habituales de ICE, que tiene oficinas y personal en todas las grandes ciudades del país, pero sin ya capacidad para esas redadas masivas y continuas que ha realizado desde diciembre.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), las redadas han logrado la detención de cerca de cuatro mil inmigrantes indocumentados. El objetivo declarado por la Administración Trump para esta operación migratoria era detener a «lo peor de los peor», a criminales peligrosos. Pero las autoridades apenas han dado información sobre los antecedentes criminales de la gran mayoría de los detenidos, y hay alegaciones abundantes de que se ha actuado contra inmigrantes que no suponían ningún peligro, con antecedentes no violentos, sin antecedentes e incluso inmigrantes con estatus legal.
Uno de los republicanos que fue crítico con la reacción de la Administración Trump tras la muerte de los vecinos fue el senador Rand Paul, uno de los pocos díscolos habituales con Trump
Clima de terror en la ciudad
El despliegue federal ha creado un clima de miedo entre la comunidad inmigrante, en especial la comunidad hispana, también entre aquellos que tiene papeles. Como pudo comprobar este periódico en Mineápolis, muchos no iban al trabajo, ni llevaban a los hijos al colegio, ni salían a hacer la compra o a la iglesia. Incluso muchos estadounidenses no salían de casa con su pasaporte, por miedo a ser detenidos por su aspecto, por ser hispanos o negros (hay una gran comunidad somalí en Mineápolis).
«El largo camino a la recuperación empieza hoy», reaccionó el gobernador Walz tras conocer la noticia. «El impacto en nuestra economía, nuestras escuelas y en la vida de la gente no se revertirá de la noche a la mañana».
«Ellos pensaban que podrían rompernos, pero el amor por nuestros vecinos y nuestra determinación para aguantar duró más que la ocupación», dijo el alcalde Frey, en una referencia a la resistencia organizada de miles de vecinos contra la presencia de ICE. Se organizaron grupos para detectar, seguir, interferir y documentar la labor de los agentes y también para dar apoyo a los inmigrantes que no salían de sus casas.
Uno de los republicanos que fue crítico con la reacción de la Administración Trump tras la muerte de los vecinos fue el senador Rand Paul, uno de los pocos díscolos habituales con Trump. Pidió una comparecencia en el Congreso para supervisar cómo se ha hecho ese despliegue y aseguró que, aunque apoya a ICE, la agencia necesita «recuperar la confianza de la sociedad».
La decisión de la Administración Trump de sacar a los agentes federales de Mineápolis coincide con una nueva encuesta en la que se percibe la incomodidad de la mayoría del país con su política migratoria. El 62% de los estadounidenses creen que Trump ha ido «demasiado lejos» en el despliegue de agentes en ciudades del país (solo un 10% dice que debería haber ido más lejos) y el 61% opina lo mismo sobre el uso de policía federal en protestas. La mayoría es más escasa sobre si ha ido demasiado lejos en la restricción de la inmigración legal (54%) y en la deportación de inmigrantes indocumentados (52%).





