Sunday, February 8, 2026
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Zapatero propone a su asesor Rodríguez Torres como ministro de Defensa de Venezuela

Según dos fuentes coincidentes, el viaje de José Luis Rodríguez Zapatero a Caracas, presentado oficialmente como una visita para integrarse en la comisión que redacta la ley de amnistía, tenía un objetivo adicional: trasladar el nombre del general retirado Miguel Rodríguez Torres, afincado en Madrid con asilo concedido por el Gobierno de Pedro Sánchez, como posible ministro de Defensa en la nueva etapa abierta tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.

Zapatero fue recibido por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en el Palacio de Miraflores. Declaró que mantiene con ella una relación «casi diaria» y que le tiene «una gran confianza». Su agenda pública se centró en el ‘Programa para la Paz y la Convivencia Democrática’, impulsado por el entorno de los hermanos Rodríguez, y en la tramitación de una amnistía que, según afirmó, se aprobará con rapidez y marcará «un antes y un después».

El movimiento se produce en un momento de reordenación interna. Tras la caída de Maduro en una operación estadounidense, la Fuerza Armada formalizó su respaldo institucional a Delcy como comandante en jefe. Sin embargo, fuentes militares sostienen que su margen real sobre la estructura castrense es limitado. No ha habido una renovación amplia de la cúpula. El relevo más visible ha sido el de la Guardia de Honor Presidencial, ahora en manos del general Gustavo González López, sancionado por Estados Unidos en 2015 y considerado próximo a Diosdado Cabello. El equilibrio del poder militar sigue condicionado por lealtades previas y en Washington se da por hecho que Delcy no controla plenamente el aparato represor ni el estamento militar.

En ese escenario reaparece Rodríguez Torres. En la capital estadounidense su nombre no es desconocido. Según fuentes diplomáticas, Delcy y su hermano Jorge lo han presentado en distintos contactos como un exgeneral de pedigrí chavista, con capacidad de interlocución dentro de las Fuerzas Armadas, pese a su ruptura con Maduro. Fue este quien ordenó su arresto en 2018 al considerar que conspiraba contra él. Rodríguez Torres pasó casi cinco años en prisión hasta que en 2023 fue excarcelado y trasladado a España en una operación gestionada directamente por Zapatero, que lo acompañó de Caracas a Madrid.

Su trayectoria es controvertida. Fue director del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia) hasta enero de 2014 y ministro del Interior hasta otoño de ese año, marcado por la represión contra las protestas. Informes internacionales y documentos de inteligencia lo vinculan con el aparato de detenciones y con centros clandestinos como ‘La Tumba’. También figuran en informes estadounidenses alegaciones sobre su presunta relación con redes de narcotráfico asociadas al llamado cártel de los Soles. Se trata de referencias de inteligencia, no de condenas judiciales firmes. Este diario ha tenido acceso a un informe que obra en poder de la Fiscalía y de los servicios de inteligencia estadounidenses que lo vincula a esos hechos.

Delcy y su hermano Jorge lo han presentado en distintos contactos como un exgeneral de pedigrí chavista, con capacidad de interlocución dentro de las Fuerzas Armadas

Sus abogados sostuvieron que se acogió a la admisión de hechos por instigación a la rebelión y que había cumplido la mayor parte de la pena. Él mantiene su inocencia. En escritos remitidos a este diario asegura que no tiene investigaciones abiertas en Estados Unidos ni en ningún otro país, que no ha sido sancionado y que no es candidato de nadie a la presidencia de Venezuela. Afirma que su relación con Zapatero se limita a gestiones para la liberación de presos políticos.

En 2025 un juzgado español admitió a trámite una denuncia por torturas y crímenes de lesa humanidad contra Rodríguez Torres, que posteriormente fue archivada por falta de jurisdicción al haberse cometido los hechos en Venezuela. El propio general ejerció su derecho de rectificación reiterando que no tiene causas penales abiertas ni aspiraciones políticas.

Un relevo controlado

Pese a ello, sectores del chavismo han promovido su nombre como figura de continuidad en un eventual relevo controlado. Fuentes consultadas por ABC señalan que su perfil habría sido trasladado a interlocutores próximos al entorno de Donald Trump como una opción capaz de garantizar estabilidad interna y preservar el control del aparato de seguridad en una transición ordenada. En Washington, sin embargo, su nombre es considerado problemático por su historial y difícilmente compatible con la narrativa de una transición limpia.

En Washington el nombre de Rodríguez Torres es considerado problemático por su historial y difícilmente compatible con la narrativa de una transición limpia

Según las fuentes que sostienen la tesis del viaje, la propuesta no apuntaría a una ruptura con el sistema, sino a un ajuste interno: integrar a una figura con pasado en el aparato chavista, enfrentada a Maduro en los últimos años, pero con conocimiento profundo de los resortes de poder. No existe confirmación oficial de que esa oferta se haya formalizado ni anuncio alguno sobre cambios en el Ministerio de Defensa. Tampoco hay constancia pública de que Rodríguez Torres haya aceptado o rechazado tal posibilidad.

Legitimidad internacional

Las mismas fuentes consideran que Zapatero no sería el autor material de la propuesta, sino la figura que podría dotarla de legitimidad internacional. La presencia de un expresidente del Gobierno español serviría, según esa lectura, para presentar el movimiento como parte de un proceso de reconciliación y no como una maniobra interna del chavismo.

Para Estados Unidos, el nombre de Rodríguez Torres no es neutro. Su historial en el Sebin y el Ministerio del Interior, junto con las alegaciones recogidas en informes de inteligencia, lo convierten en un factor sensible para cualquier interlocución militar. No hay acusación formal abierta en su contra en territorio estadounidense, pero su perfil forma parte del análisis político y de seguridad en Washington. Un eventual nombramiento en Defensa obligaría a redefinir la posición estadounidense ante el nuevo poder en Caracas.

Motivaciones del viaje de Zapatero

En paralelo, en algunos sectores de la oposición venezolana se comenta —sin respaldo documental público ni confirmación independiente— que el viaje de Zapatero podría tener también implicaciones personales o profesionales. Esas valoraciones apuntan a la eventual necesidad de dejar por escrito o clarificar trabajos de consultoría o interlocución realizados en el pasado en el contexto venezolano. No existen pruebas públicas que acrediten pagos pendientes ni gestiones concretas en ese sentido, y ninguna de las partes ha confirmado tal extremo.

La amnistía avanza como símbolo de reconciliación. Desde 2015 Zapatero ha ejercido como mediador intermitente entre el chavismo y la oposición, defendiendo la vía del diálogo y la liberación progresiva de presos políticos. Sin embargo, las excarcelaciones de mayor alcance no comenzaron hasta después del 3 de enero. Solo tras la captura de Maduro se activó una amnistía amplia, impulsada según fuentes diplomáticas en coordinación con Washington como parte de una hoja de ruta para estabilizar el país.

La iniciativa política ya no nace exclusivamente del chavismo ni de la fracasada mediación española, sino de una dinámica en la que Estados Unidos marca condiciones. En ese contexto, fuentes consultadas interpretan que Zapatero busca situarse en el nuevo tablero y no quedar al margen de un proceso que ahora pilota Washington. Para sus críticos, intenta capitalizar un movimiento que no controló. Para su equipo, incluidos quienes le han acompañado en este viaje, se trata de la continuidad de una mediación sostenida durante una década que encuentra por fin un marco político diferente.

Fuentes consultadas, afirman que con este viaje Zapatero buscaría situarse en el nuevo tablero y no quedar al margen de un proceso que ahora pilota Washington

El centro de gravedad, en cualquier caso, no es la amnistía sino el control del aparato armado. Los cambios han sido selectivos y el poder militar continúa sujeto a equilibrios internos muy precarios. La eventual incorporación de Rodríguez Torres a Defensa no supondría una ruptura, sino, según las fuentes consultadas, un intento de estabilizar el sistema desde dentro, una versión ajustada de un chavismo que busca sobrevivir a la caída de su líder sin desmontar sus estructuras.

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