Donald Trump ha recibido este martes a Gustavo Petro en la Casa Blanca, un encuentro muy esperado entre los presidentes de dos países que mantienen una alianza tradicional y que ha estado cerca de estallar desde el regreso del presidente de EE.UU. al … poder.
Trump ha calificado al presidente de Colombia de «líder del narcotráfico», le ha atizado con sanciones y no ha dejado de lanzarle ataques verbales. En especial, en los últimos meses del año pasado, durante la campaña de ataques militares a narcolanchas en el Caribe y en el Pacífico, en los que Trump hizo sonar los tambores de guerra contra Venezuela y, también, contra Colombia.
Son dos figuras antagónicas en lo ideológico -Trump, un millonario y estrella de la televisión convertido en populista de derechas; Petro, un exguerrillero izquierdista antiestadounidense- que han puesto en el alambre la relación entre dos países que han cooperado con fuerza. En especial, para acabar con la lacra del narcotráfico, aunque sin apenas resultados.
Poco después de llegar a la Casa Blanca, quedó claro que la relación entre ambos sería tormentosa. Petro aseguró que no recibiría vuelos de inmigrantes indocumentados deportados y Trump le sacudió en redes y le impuso aranceles disparados. El colombiano tuvo que dar marcha atrás.
Hoy inicio mi agenda en Washington como Jefe de Estado, dispuesto a seguir fortaleciendo la relación entre dos naciones que comparten un mismo objetivo: la lucha contra el narcotráfico, desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territorios.
Me acompaña mi… pic.twitter.com/2r9j4Omo8P
— Gustavo Petro (@petrogustavo) February 3, 2026
La relación se ha deteriorado hasta hace unas semanas. Tras la captura de Nicolás Maduro, a comienzos de enero, quizá Petro puso sus barbas a remojar. Mantuvo una conversación telefónica con Trump que fue positiva y, de forma sorprendente, el presidente estadounidense le invitó a visitar la Casa Blanca.





