Los ministros de Asuntos Exteriores europeos aprobaron este jueves en Bruselas la inclusión de la Guardia Revolucionaria del régimen iraní (IRGC) en la lista de organizaciones terroristas, según informó la alta representante Kaja Kallas. Esta decisión sitúa a esta fuerza militar en la … misma clasificación que Al Qaida, Daesh o Hamás. Según Kallas, la decisión se justifica en el hecho de que «cualquier organización que se comporte como terrorista debe ser considerada como tal». El régimen teocrático iraní había amenazado a la UE con «consecuencias destructivas» si daba este paso.
La decisión responde a la ola de represión que el régimen islámico ha desatado para contener las protestas multitudinarias de los ciudadanos que han salido a las calles pidiendo libertad y cambios en el país y que, según la mayoría de estimaciones, habría costado más de 5.000 vidas. Para Kallas, «cualquier régimen que mate a miles de sus propios ciudadanos está trabajando para su propia desaparición».
Los ministros han decidido también ampliar las medidas contra Irán y han añadido a 15 personas y seis entidades en la lista de sancionados como respuesta a la brutal represión y también por el apoyo a Rusia en su invasión de Ucrania. Entre los que aparecen en esta nueva lista figura Eskandar Momeni, ministro del Interior y jefe del Consejo de Seguridad Nacional, así como el fiscal general Mohammad Movahedi-Azad o Iman Afshari, juez del Tribunal Supremo. Además, se han incluido varios comandantes de la Guardia Revolucionaria y altos mandos de la Policía y las Fuerzas de Seguridad del Estado.
250 personalidades sancionadas
Actualmente esa lista suma ya unas 250 personalidades, todas relacionadas con el régimen de los ayatolás. La decisión se ha tomado por unanimidad de todos los países, como es preceptivo cuando se trata de sanciones. Las medidas punitivas consisten en la congelación de activos, la prohibición de viajar a la UE y la prohibición de poner fondos o recursos económicos a disposición de las personas incluidas en la lista. También se prohíbe la exportación a Irán de equipos que puedan utilizarse para la represión interna, incluidos los equipos de vigilancia de las telecomunicaciones.
La Guardia Revolucionaria se considera una pieza esencial en la estructura del régimen y depende directamente del Líder Supremo Alí Jamenei. En realidad, esta unidad constituye el núcleo de la defensa ideológica de las fuerzas de seguridad del país. Fue creada tras la revolución de 1979 como una entidad dedicada a proteger a los líderes religiosos del país y para defender la ideología islamista del régimen y los principios de la revolución. Por ello es utilizada frecuentemente como herramienta para controlar a los disidentes y las protestas. Cuenta con una sección de voluntarios, la ‘Niruye Moqavemate Basij’ (Fuerza de Resistencia Basij), que es utilizada frecuentemente en tareas de represión directa a la población.
La anticipada decisión de la UE de incluir en la lista negra a la Guardia Revolucionaria se produce después de que Francia e Italia anunciaran su apoyo a la medida, tras haberse opuesto previamente con el argumento de que esta medida podría cerrar los canales diplomáticos con Teherán. Intentando dejar una puerta abierta, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, no ha sido incluido en la lista de sancionados.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, dijo que consideraba esta decisión como un «llamamiento» a Teherán para que libere a los presos políticos, ponga fin a las ejecuciones, restablezca el acceso a internet a los 90 millones de iraníes y deje salir a los ciudadanos europeos que se encuentran refugiados en varias embajadas. «No puede haber impunidad para los crímenes cometidos». Por su parte, el ministro español, José Manuel Albares, afirmó que Madrid «condena la represión insensata del régimen iraní contra sus propios ciudadanos» y que, por ello, se ha sumado a la decisión de incluir a la Guardia Revolucionaria.





