La UE se dispone a desplegar sus herramientas más poderosas para responder a las nuevas amenazas de imponer aranceles adicionales anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empeñado en tomar el control de Groenlandia por las buenas o por … las malas. Los embajadores de los países miembros se reunieron de urgencia este domingo para analizar la situación, lo que se ha interpretado como un primer paso para que la Comisión Europea pueda poner en marcha el llamado mecanismo anticoerción, que le daría poderes para tomar medidas de represalia en política comercial que no se han utilizado nunca, o suspender el acuerdo comercial con Estados Unidos. Finalmente, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha anunciado una cumbre extraordinaria sobre Groenlandia para esta semana. Según fuentes que cita Reuters, va a tener lugar este jueves, 22 de enero.
El dispositivo anticoerción fue diseñado después de un caso de presiones injustificadas de China contra Lituania y se pensó que bastaría como medida de disuasión ante futuros intentos de condicionar indebidamente la política europea. Si se activa, otorgará a la Comisión una amplia capacidad de decisión para imponer medidas de represalia como aranceles, controles de exportación y restricciones al acceso al mercado, a la inversión extranjera, a los servicios o a la contratación pública.
Según algunas versiones que circulan por Bruselas, la Comisión también podría suspender la aplicación del acuerdo arancelario firmado el verano pasado en Escocia, en un club de golf propiedad de Trump, en condiciones que ya levantaron no pocas críticas en su momento y que permite a las empresas norteamericanas exportar prácticamente sin aranceles al mercado europeo. El acuerdo fue asumido como mal menor para eludir el riesgo de una guerra comercial entre las dos orillas del Atlántico, que en estos momentos parece inevitable.
Por ahora, el apoyo político en el Parlamento Europeo para poner en marcha medidas de este tipo está creciendo. Manfred Weber, el líder del grupo del Partido Popular Europeo (PPE), ha publicado en las redes sociales que su formación «está a favor del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. pero, dadas las amenazas de Donald Trump respecto a Groenlandia, su aprobación no es posible en este momento. Los aranceles del 0% sobre los productos estadounidenses deben suspenderse».
La portavoz socialista, Iratxe García, también se ha pronunciado en este mismo sentido: «Los aranceles del 25% impuestos por Trump a los aliados que apoyan a Groenlandia contra sus amenazas imperialistas son inaceptables. Debemos actuar ya: suspender las negociaciones del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. y activar el instrumento anticoerción’. La UE no cederá ante la intimidación».
La jefa del grupo liberal, Valerie Huyet, también se ha pronunciado y ha dicho que «la UE debería estar preparada para desplegar contramedidas específicas y proporcionadas. Debería considerarse explícitamente la activación del instrumento anticoerción de la UE, ya que fue diseñado precisamente para situaciones de intimidación económica de esta naturaleza».
«El Partido Popular Europeo está a favor del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. pero, dadas las amenazas de Donald Trump respecto a Groenlandia, su aplicación no es posible en este momento»
Manfred Weber
Líder del Partido Popular Europeo
En efecto, el mecanismo legal establece claramente que puede ser activado cuando un país toma medidas comerciales destinadas a «impedir u obtener la cesación, modificación o adopción de un acto determinado por la Unión o un Estado miembro, interfiriendo así en las legítimas decisiones soberanas de la Unión o de un Estado miembro«. Algo que coincide plenamente con lo que está haciendo Trump respecto a Groenlandia.
Esta medida puede ser adoptada por mayoría cualificada, es decir, no necesita unanimidad. Pero, por lo que se sabe hasta ahora, las sensaciones en el Consejo son mucho más moderadas que en el Parlamento. Los embajadores de los países miembros están sometidos a consideraciones mucho más explícitas que las que manejan los eurodiputados, en estos «tiempos inquietantes» como ha definido la situación en privado un funcionario europeo encargado de preparar la reunión de los embajadores.





