Mia Villalpando tomó una de las decisiones más importantes de su joven carrera al quedarse en Tigres UANL y continuar su camino como futbolista profesional, dejando de lado la opción de jugar futbol universitario en UCLA, pese a haber aceptado previamente una beca completa.
La decisión marca un punto de inflexión en su desarrollo y confirma su convicción de crecer dentro del futbol profesional.
Mia firmó en un inicio un contrato Sub-19 que le permitía conservar su elegibilidad universitaria, por lo que durante un tiempo siguió considerando la opción de UCLA. No obstante, varios factores terminaron por inclinar la balanza, entre ellos la salida de Margueritte Aozasa, quien fue la entrenadora que la reclutó para ser parte del programa universitario.
“La entrenadora se fue a otro proyecto y eso influyó mucho. Hablé con mi agente y mi familia, y aunque no fue una decisión fácil, sentí que después de jugar los minutos que jugué en Tigres y competir con profesionales, ir al futbol universitario sería dar un paso atrás en mi desarrollo”, señaló la jugadora de 17 años de edad.
Ella dijo haber tenido una conversación con Gof Boyoko –quien tomó el mando del equipo femenil de UCLA– y le explicó que la salida de Aozasa “cambiaba mucho para mí”.
La reacción del nuevo técnico y de UCLA fue de comprensión y apoyo total, algo que le dio tranquilidad en el proceso.
“Todo el staff fue muy comprensivo y feliz por mí. Estaban tristes de que no me uniera, pero me apoyaron completamente y eso me ayudó mucho a sentirme en paz con la decisión”, compartió Mia.
“La entrenadora se fue a otro proyecto y eso influyó mucho. Hablé con mi agente y mi familia, y aunque no fue una decisión fácil, sentí que después de jugar los minutos que jugué en Tigres y competir con profesionales, ir al futbol universitario sería dar un paso atrás en mi desarrollo”
— Mia Villalpando, sobre su decisión de no ir a UCLA
La joven futbolista explicó que, aunque la educación siempre ha sido una prioridad en su familia y se sentía agradecida por la oportunidad de UCLA, su último año previo a Tigres femenil le dejó claro que necesitaba un entorno más competitivo para seguir creciendo.
“En mi último año con San Diego Surf ya no era tan competitivo. Muchas jugadoras que ya estaban comprometidas con universidades no asistían a los entrenamientos, y sentí que para seguir creciendo y prepararme necesitaba un mejor ambiente de trabajo”, explicó Mia.
Inicialmente, su llegada a Tigres estaba pensada como una experiencia temporal para entrenar y mejorar antes de ir a la universidad. Sin embargo, el impacto fue inmediato y superó cualquier expectativa. Además, fue parte del reciente título en el Apertura 2025 tras vencer al América en la serie final en noviembre.
“Yo solo esperaba ir, entrenar contra jugadoras profesionales y mejorar. No esperaba los minutos que tuve ni el cariño que recibí. Estar ahí cambió muchas cosas para mí”, dijo Mia.
Mia Villalpando integró la selección mexicana que quedó en tercer lugar en el Mundial Femenil 2025 Sub-17.
(HANDOUT / TIGRES UANL)
En el proceso de tomar la decisión, Mia también buscó la opinión de otras futbolistas que habían enfrentado una encrucijada similar entre el camino universitario y el profesionalismo.
Aunque recibió muchos consejos a favor de ir a la universidad, hubo una voz que terminó siendo clave.
“Hablé con varias jugadoras y la mayoría me decía que fuera a la universidad, aunque fuera un año. Pero cuando hablé con María Sánchez, ella me dijo que las oportunidades que hoy tienen las jugadoras jóvenes no existían cuando ella estaba en la universidad, y que si hubiera tenido la opción de irse directo al profesionalismo, lo habría hecho”, explicó Mia.
Ese mensaje terminó de reforzar su convicción y fue compartido también con sus padres.
“Escuchar eso me ayudó mucho y me dio tranquilidad para tomar esta decisión”, añadió la jugadora oriunda de Bonita, California.
El respaldo familiar detrás de la decisión
Daniel Villalpando, padre de Mia, explicó que como familia siempre priorizaron la educación, pero entendieron que cada hija tiene un camino distinto.
“Siempre dijimos que nuestras hijas iban a estudiar, sin duda. Pero también entendimos que cada una es diferente. Mia es distinta. Tiene algo especial y creemos que va a ser exitosa porque cree profundamente en lo que hace”, afirmó Daniel.
Daniel reconoció que, a pesar de no haber tenido estudios formales, tanto él como Melody han construido una vida sólida a base de trabajo y esfuerzo, lo que les permitió abrir la mente ante la decisión de Mia.
Familia Villalpando.
(HANDOUT / FAMILIA VILLALPANDO)
“Mi esposa empezó desde abajo en Costco y hoy está a un paso de dirigir su propia tienda. Yo construí mi empresa desde cero. Hemos demostrado que hay distintas formas de salir adelante, y Mia tiene esa mentalidad”, explicó Daniel.
Además, dejó claro que el futbol no es solo una etapa pasajera para su hija.
“Mia quiere vivir y respirar futbol. Siempre va a estar ligada a este deporte, ya sea como jugadora, entrenadora o directora. Eso es algo que ella tiene muy claro”, aseguró Melody.
Un año inolvidable entre Tigres y la Selección Mexicana
El 2025 fue un año extraordinario para Mia. Con Tigres, vivió la experiencia de disputar y ganar un título frente a más de 45 mil aficionados.
“Cuando pisé la cancha y vi a toda esa gente pensé ‘esto es real, estoy jugando una final con un equipo profesional’. Es una sensación que no se compara con nada”, recordó Mia.
A nivel internacional, también fue protagonista al conseguir el tercer lugar con la Selección Mexicana Sub-17 en la Copa del Mundo, un logro histórico.
“Desde antes de llegar al torneo sabíamos que íbamos a llegar lejos. Estábamos convencidas de que volveríamos con algo, y regresar con el tercer lugar demostró que hicimos sentir orgulloso a México”, expresó Mia.
Mia fuera del futbol
Para Melody, su hija es mucho más que la futbolista que se ve en la cancha.
“Es mandona, fuerte de carácter, muy líder. No es seguidora. Es divertida, alegre y puede llevarse bien con cualquiera. Siempre ha sido líder, incluso desde pequeña”, describió Melody.
Daniel coincidió y añadió que su liderazgo se refleja más con el ejemplo que con las palabras.
Familia Villalpando.
(HANDOUT / FAMILIA VILLALPANDO)
“Hay líderes que hablan y líderes que hacen. Mia es de las que hacen. Es extremadamente competitiva y no soporta perder. Tiene un gran corazón, pero es muy firme con sus valores”, comentó.
En las redes sociales, se pueden encontrar varias sesiones de los intensos trabajos que hace la joven futbolista. En una publicación, uno de sus entrenadores explica cómo le solicitan a Mia que descanse, que “baje un poco la intensidad”.
Daniel confesó que incluso él se sorprende por cómo su hija entrena.
“No sé de dónde saca tanta pasión. Nunca se queja, nunca pone excusas. Todos se cansan, pero ella sigue. Tenemos que decirle que descanse”, explicó Daniel.
Esa mentalidad, asegura, es reflejo de la ética de trabajo que siempre vio en casa.
“Mi esposa y yo siempre hemos trabajado duro y sin excusas. Creo que Mia aprendió eso sin que se lo dijéramos”, añadió.
Un camino construido desde la dificultad
Daniel y Melody también compartieron las dificultades que enfrentaron desde muy jóvenes al formar una familia.
Vivieron momentos duros, desde mudarse a un garaje hasta enfrentar limitaciones económicas, pero siempre priorizaron sacar adelante a sus hijas.
“Empezamos muy jóvenes, vivimos en un garaje, trabajamos para criar a nuestras hijas por nuestra cuenta. No fue fácil, pero siempre nos apoyamos”, relató Melody.
Ellos formaron su familia desde muy jóvenes, cuando Melody quedó embarazada de su primera hija a los 16 años, una etapa que los obligó a madurar de golpe y asumir responsabilidades de adultos. Daniel tuvo que abandonar la escuela en décimo grado para incorporarse de inmediato al trabajo y sostener a su familia, mientras Melody terminó la preparatoria con su apoyo.
“Yo dejé la escuela en décimo grado y me fui directo a trabajar cuando Melody quedó embarazada”, recordó Daniel, al explicar que desde entonces ambos entendieron que no habría excusas. “Sus padres, de hecho, la echaron de casa, básicamente. Así que se mudó conmigo y yo me puse a trabajar de inmediato”.





